jueves, 26 de febrero de 2015

NEVADA’S CHOU


 “Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que con ellos he ganado” (Mateo 25, 20) Dios nos ha creado de manera especial y ha depositado en cada uno talentos y cualidades que debemos poner al servicio de los demás. En el Seminario, buscamos potenciar esos talentos que Dios nos ha regalado y compartirlos con los demás y, ¿qué mejor que compartirlo con las personas de nuestra Diócesis, especialmente con los que nos hacen un bien? Es por eso que, cada año, el Seminario Mayor de la Inmaculada Concepción, se da a la tarea de producir una obra de teatro en la que podamos poner en práctica las artes y, además, compartir un mensaje con aquellos que asisten a verla. Seguramente, muchos de ustedes, amigos lectores, ya han tenido la oportunidad de asistir a una de estas puestas en escena, como el musical Jesucristo Superestrella, representado por nuestros hermanos teólogos el año pasado; que además de presentarse en el Seminario en San Juan, se presentó en Arandas y Jalostotitlán. Este año, es la Facultad de Filosofía quién presenta la obra de teatro y hemos preparado para todos ustedes, desde hace algunos meses, un espectáculo fuera de lo común. La puesta en escena se llama “Nevada’s Chou”, sí, así Chou un espectáculo lleno de magia, emociones y reflexión; pues a través de la historia llena de color, expresión y misterio de unos singulares payasos, descubriremos lo necesario para disfrutar el milagro de la vida. Y aunque todo se desarrolla en un ambiente caracterizado por la nieve, mediante la sencillez de una sonrisa o la simpleza de un juego de pelota, podremos despertar la melancolía y la sensibilidad para trasladarnos a un cálido momento lleno de esperanza. Este espectáculo (adaptación de la obra original “Nevada Snow Show”, creada por Slava Polulin en 1993) busca ser una tormenta de emociones, un respirar en el frío y sentir que sigues vivo. Asimismo, al desarrollarse la historia te sentirás cada vez más inmerso en ella pudiendo participar en el intercambio de miradas, gestos, drama e interpretación; haciendo surgir las emociones, aun estando sentado en las bancas de nuestro teatro. Te preguntarás, ¿qué necesito para asistir?, realmente no mucho, pues es un espectáculo gratuito que preparamos con mucho empeño para ti, para agradecerte por todo aquel bien que haces hacia tu familia del Seminario mediante tu oración y aporte económico. Simplemente necesitas asistir al Seminario Mayor, ubicado en Av. Juan Pablo II 409 para estar en alguna de las presentaciones:  Sábado 21 de febrero: 5pm y 7pm.  Domingo 22 de febrero: 12pm, 5pm y 7pm.  Jueves 26 de febrero: 6pm.  Viernes 27 de febrero: 5pm y 7pm.  Domingo 1 de marzo: 12pm, 5pm y 7pm. Además mantente atento, pues el miércoles 4 de marzo estaremos presentando la obra en el teatro Rosas Moreno de Lagos de Moreno. Sólo te pediremos que antes de ingresar al teatro despiertes a ese niño interior que habita en ti: descomplicado, amoroso, cercano, tierno, expectante. Te esperamos con gusto. 


Por: Christian Ramón Rodríguez Bustos
Fotos Cecilia Padilla 

Invitación a la evangelización del tiempo de cuaresma

San Juan de los Lagos, Jal., 
22 de enero de 2015
 A TODA LA FAMILIA DIOCESANA
 Circular  No. 02/15 ASUNTO: 


Los saludo con afecto de pastor de la Iglesia que camina en la Diócesis de San Juan de los Lagos, con las palabras de San Pablo: «Sean, pues, imitadores de Dios como hijos suyos muy queridos. Y hagan del amor la norma de su vida, a imitación de Cristo que nos amó y se entregó a sí mismo como ofrenda y sacrificio de suave olor a Dios» (Ef 5,1-2). El apóstol se dirige a los discípulos de Éfeso para alentarlos a llevar la vida del creyente, como una «humanidad nueva» frente a la humanidad «vieja». La «humanidad vieja» se lleva por la concupiscencia y acaba en la corrupción. La «nueva», es una vida a imitación de Dios y de Cristo. La vida nueva del cristiano, a imitación de Dios y de Cristo, es «hacer del amor la norma de vida», se manifiesta en comportamientos y actitudes concretas, que se hacen un estilo de vida dentro de la Iglesia: reconocimiento y respeto de la dignidad humana; proclamación de la igualdad de la dignidad de toda persona creada a imagen y semejanza de Dios (cf. Gn 1,26); lucha por la fraternidad; la justicia, no sólo dándole a cada uno lo que le corresponde, sino hasta llegar a la caridad; el bien común, como búsqueda del bien de todos los hombres y de todo el hombre; promoción del destino universal de los bienes, porque los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa, por la justicia y la caridad; la subsidiaridad, como actitud de ayuda, apoyo, promoción, desarrollo, etc., respecto a los más necesitados; responsabilidad y participación, porque el bien de la sociedad es una responsabilidad que supone la participación de todos; protección de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, cuidado de la naturaleza; compasión y misericordia, porque sólo un corazón así es capaz de involucrarse en la necesidad del otro; comprometiéndose en la solidaridad, la paz, la honestidad, la dedicación al trabajo, la veracidad, la amabilidad, el respeto al prójimo y el perdón.Como pecadores, siempre es muy sano llevar un proceso de conversión, para quitar de nuestra vida lo que se ha ido haciendo viejo en nosotros y nos esclaviza. En especial, cuando nos olvidamos de los mandamientos de Dios: amar a Dios sobre todas las cosas y a los demás como a nosotros mismos; y asumimos como mandamientos la idolatría y la indiferencia a las necesidades de los demás. Por ello, renovemos nuestro bautismo, para tener los mismos sentimientos de Cristo. Los exhorto a colaborar para que la Campaña de la Caridad, en este Año de la Vida en Cristo y del Compromiso social cristiano, sea distinta de otros años, acrecentando la toma de conciencia en la dimensión social de nuestra fe cristiana, y a promover distintas iniciativas frente a las nuevas formas de pobreza que ha originado la crisis económica. Que nuestro apoyo a personas con capacidades diferentes, centros de atención a adictos, acompañamiento a pobres y marginados, atención a personas en situaciones de vulnerabilidad, sean el signo claro de que hemos recibido en nuestra vida los signos de la Muerte y Resurrección de Cristo que celebramos. El tiempo de cuaresma es un tiempo especial de gracia, para caminar junto con Jesús y para contemplar nuestra vida a la luz de la Palabra de Dios, nuestro Padre, que desea que seamos como Jesús. Imparto mi bendición, implorando a la Santísima Virgen de San Juan, mujer comprometida con el caminar de nuestra Diócesis de San Juan de los Lagos, que inspire nuestro tiempo de cuaresma, para que tengamos los mismos sentimientos de Cristo resucitado. + Felipe SALAZAR VILLAGRANA Obispo de San Juan de los Lagos

Se lleva a cabo la XXVI Asamblea Nacional de Pastoral Educativa.

Los días 3 y 4 de febrero se llevó a cabo esta Asamblea en la Hacienda Cocoyoc, en el estado de Morelos, con el tema"Responder ante la emergencia educativa desde el marco de Evangelii Gaudium". A dicho evento asistieron 16 de las 18 Provincias Eclesiásticas que engloban las Diócesis de nuestra Nación Mexicana, representantes de comunidades religiosas, organismos intermedios de la sociedad; directores y maestros de colegios católicos, así como grupos y movimientos. El ambiente siempre fue de oración y reflexión, además de que participamos en la Eucaristía. Se contó con la participación de su Excelencia, Mons. Christophe Pierre, Nuncio Apostólico en México; Mons. Ramón Castro, Obispo de Cuernavaca y responsable de la Dimensión Justicia, Paz y Reconciliación, Fe y Política; Mons. Alberto Cardenal Suárez Inda, Arzobispo de Morelia y responsable de la Dimensión de Educación de la CEM; el Señor Juan Manuel Mancilla, Obispo de Texcoco y el Señor Juan Armando Pérez Talamantes, Obispo auxiliar de Monterrey. Cabe destacar la presencia del Pbro. Dr. Jesús María Aguinaga Fernández responsable de la comisión de educación de nuestra diócesis. Entre los trabajos que se llevaron a cabo están una conferencia magistral por parte del Pbro. Dr. Francisco Merlos Arroyo titulada: “Renovemos los criterios para hacer Pastoral Educativa, a la luz de la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium” y tres mesas de diálogo en la que participaron distintos expertos y representantes de organismos vinculados con la tarea educativa: asociaciones de padres de familia, centros de investigación, vida religiosa dedicada a la educación, organismos intermedios, asociaciones de maestros, universidades, así representantes de las escuelas particulares de México. Por último, tuvimos la oportunidad de participar en las mesas de trabajo que se realizaron donde todos aportamos opiniones e ideas para colaborar para solucionar la emergencia educativa en México. Las diez conclusiones a las que se han llegado son: 1. La educación consiste en humanizar, en ayudarle a toda persona a descubrir quién es, a comprender la realidad histórica que habita y a participar de ella para hacerla más digna. Educar, por ello, es una de las actividades más relevantes de la vida humana. 2. El Concilio Vaticano II fue una reunión histórica que tuvo un interés central por la educación, en virtud de que ofrece toda una antropología personalista, trascendente, así como algunos criterios para difundirla al mundo, en diálogo con otras religiones, con la sociedad contemporánea. Podemos decir, haciendo eco del mismo Concilio, que el hombre sigue siendo “el camino de la Iglesia”. 3. La emergencia educativa es fundamentalmente una emergencia antropológica. La pregunta es cómo transmitir mejor las verdades esenciales de la existencia, pero sobre todo, qué estamos enseñando, qué concepción de la persona y las instituciones humanas hemos construido –familia, escuela, empresa, organismos intermedios, Estado, orden internacional–. Sólo con una concepción integral de la persona, es posible formar un conocimiento adecuado, digno y constructor de una auténtica cultura. 4. Es urgente recuperar la familia y la escuela como espacios educativos fundamentales. Son los padres de familia los primeros responsables de la formación de sus hijos. Ambos deben complementarse en una dinámica de diálogo, apoyo muto y formación, para desempeñar adecuadamente su responsabilidad. Toda verdadera educación es una experiencia persona-persona, que implica generosidad, comprensión del otro y disposición para recorrer un camino. 5. En este Cambio de Época que vivimos, según el Papa Francisco (Cfr. Evangelii Gaudium, No. 46), estamos llamados a ofrecer los elementos esenciales de la vida humana que exige una cultura del encuentro y la solidaridad. Los cambios tecnológicos y de comunicación serán benéficos si se ponen al servicio de la persona y ésta sabe utilizarlos como medios concretos para llegar a un buen fin. 6. La educación de la sociedad es una actividad humana fundamental que no puede determinarse por las condiciones del mercado o el Estado. Ambos, deben orientar, junto con toda la sociedad y demás instituciones, sus esfuerzos en esta materia, con el fin de procurar una educación integral y de calidad para todos, con múltiples implicaciones trascendentes y espirituales. 7. Evangelii Gaudium, Exhortación Apostólica reciente del Papa Francisco, contiene un discernimiento extenso y muy profundo sobre lo que estamos llamados a ofrecer al mundo de hoy. Esto implica una actitud de escucha, de autocrítica, de misión, pero sobre todo de auténtico servicio en la alegría del Evangelio. 8. Es urgente salir al encuentro de todas aquellas víctimas de sucesos de violencia, inseguridad y desprecio de la vida. Por otro lado es necesario ofrecer a la sociedad actual instrumentos, programas y sobre todo, experiencias de construcción de paz y diálogo. Un ejemplo es la campaña #por 1México en Paz. 9. Integrar una visión amplia sobre la educación, así como los esfuerzos de sus actores, fines y medios, pues son una tarea compleja que debe ser asumida por todos y en todos los aspectos de la vida, con el fin de alcanzar lo más noble, lo más bello y digno de lo humano. 10. Los esfuerzos de la Conferencia del Episcopado Mexicano, presentes en Educar para una Nueva Sociedad, así como en los Talleres de Educación para Padres de Familia, promovidos con organismos académicos, civiles y empresariales, son herramientas que pueden ser muy útiles para responder ante la emergencia educativa que nos interpela. Debemos buscar aliados y apoyos para lograr educar en valores y sobre todo, lograr formar virtudes. 


Por Silvia del Valle.

martes, 17 de febrero de 2015



¡Jesús, Jesús, Jesús!

La facultad de filosofía del Seminario Diocesano tiene por patrono al protomártir mexicano San Felipe de Jesús; por lo que del día tres al cinco de febrero celebremos nuestra fiesta patronal. El primer día del triduo, meditamos el encuentro con Cristo y la conversión, lo celebramos junto con la facultad de teología “los hermanos mayores”. Como toda fiesta iniciamos con las mañanitas, luego celebramos la Eucaristía presidida por el Padre Rector Ramón Orozco Muñoz. Por la tarde tuvimos un torneo comunitario, en la noche, una procesión con el Santísimo por los pasillos del Seminario y concluimos la jornada con la cena en la que varios seminaristas entonaron canciones motivados por un cantante de Aguascalientes. Continuamos con el triduo y el segundo día tuvimos por la mañana laudes con meditación, en la que el Diácono José de Jesús Ramírez nos hablaba del discipulado y la vida comunitaria. Nos decía: “Jesús nos llama primeramente a estar con Él y enseñarnos que nuestra primera opción debe ser anhelar el cielo como lo hizo Felipe de Jesús. Al sabernos parte de una comunidad debemos reflejar a Cristo y verlo en el otro”. Por la tarde peregrinamos a la nueva Parroquia de San Felipe de Jesús, en la colonia El Herrero, donde celebramos la Eucaristía y convivimos con las personas de esta parroquia. Los seminaristas amenizaron la noche con canciones de mariachi y rondalla. Finalizamos nuestra fiesta meditando sobre la misión. Por la mañana reflexionamos sobre la vida de San Felipe guiados por el P. José de Jesús Robelo Cuevas, en la tarde tuvimos una mini olimpiada en la que corrimos, cantamos, nos mojamos, etc. Y para cerrar con broche de oro nuestra fiesta, tuvimos la celebración eucarística presidida por el P. Gabriel González Pérez, y una cena amenizada por el grupo ·Código de Barras· de Lagos de Moreno. Sin duda, San Felipe de Jesús, es un santo que nos motiva a los filósofos a vivir intensamente en la comunidad y quien nos enseña que la imitación de Cristo nos lleva a alcanzar la santidad.

 Por: Fernando Daniel Angulo Melgoza. 

SAN DAVID GALVÁN

Con la premura de este tiempo fugaz nuestra Arquidiócesis nos ha invitado a recordar el gran don que significa la Santidad que se manifiesta en el martirio del P. Galván. Para resaltar el acontecimiento que se cumple el 30 de enero de 2015, se ha programado la visita de las Vicarías al templo del P. Galván y la celebración de la santa misa. Recordamos algunos de sus datos. Nació en Guadalajara el 29 de enero de 1881, bautizado el día 2 de febrero inmediato. Sus padres fueron J. Trinidad Galván y doña Mariana Bermúdez. Hizo sus primeros estudios en la escuela anexa al Seminario. Al tiempo oportuno tomó la decisión de entrar al Seminario siendo prefecto don Arcadio Medrano, que lo recibió en los primeros días del mes de octubre de 1895. El joven David, hizo un paréntesis en su carrera, luego de la muerte del Señor Arzobispo Pedro Loza en 1898, el alumno no volvió al Seminario para el curso 1899. El obispo siguiente, don Jacinto López muere bien pronto, el día 31 de diciembre de 1900, David estuvo en el velorio del Arzobispo. A las campanas de luto siguieron las de alegría que saludaban un nuevo siglo adveniente. A partir del 6 de enero de 1902 llegó a Guadalajara el cuarto Arzobispo don J. Jesús Ortiz. Es de notar que el día 15 de agosto de 1904 este Pastor hizo la coronación pontificia de la imagen de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos con gran solemnidad. El joven David entró de nuevo al Seminario el 18 de octubre de 1902, en la fiesta de San Lucas Evangelista. En el nuevo grupo habría compañeros muy importantes; sacerdotes y hasta Mártires como San José Ma. Robles como el canónigo Joaquín Aguayo que dejó importantes datos sobre la fiesta de la Virgen de San Juan como Patrona de la Arquidiócesis. Entre los maestros estaban don Agustín de la Rosa, don Felipe de la Rosa, don Arcadio Medrano, don Miguel de la Mora, don Pascual Díaz, ( el de los arreglos con el Gobierno) entre otros. El alumno David siempre obtuvo el primer lugar en sus clases. El Señor de la mora fue elegido para obispo de Zacatecas en 1911. San David Galván y San José Ma. Robles recibieron las órdenes menores el 7 de enero de 1906. Para ese tiempo David ya impartía clases en el Seminario. Recibió la ordenación como sacerdote el 20 de mayo de 1909, en el templo de la Soledad de manos del Excmo. Señor J. Jesús Ortiz. Recibió luego nombramiento oficial como maestro del Seminario, el 19 de junio de 1912. El país está en crisis por la guerra civil. Para ese año fue rector el Señor Esparza y vicerrector el diácono J. María Robles. En diciembre es nombrado el quinto arzobispo don Francisco Orozco y Jiménez. La vida del seminario se tornó irregular y entra en desbandada el 30 de abril de 1914. Es cuando el Señor Orozco destina al P. Galván a Amatitán para protegerlo de las amenazas enemigas, pues el P. había mostrado valentía y oposición a las injusticias gubernamentales. Ahí desempeñó un apostolado fecundo y edificante. Los revolucionaron recrudecieron su persecución contra algunos sacerdotes como el obispo de Tepic. En julio de 1914 Guadalajara estaba en el centro del conflicto. Las fuerzas carrancistas entraron el 8 de julio al mando de Obregón y Lucio Blanco. Una verdadera persecución de la Iglesia y los sacerdotes.EL P. GALVÁN EN LA MIRA. Fue el 6 de diciembre de 1914 cuando llegaron por él, precisamente un conocido Enrique Vera, que andaba en la tropa villista, compañero de escuela. Lo llevó a Tequila y luego a Ameca. De ahí fue trasladado a Guadalajara donde los jefes le dieron la libertad. Enrique quería la anuencia del Padre para llevarse a su sobrina Josefina, el tal soldado era casado ya. El Padre se opuso y eso le trajo más odio del jefe revolucionario. El día 30 de enero de 1915, los villistas atacaron la ciudad. Enrique al saber libre al P. Galván tuvo mucho coraje. El P. había tomado su bicicleta y auxiliaba heridos, se presentó al mismo cuartel para atender los heridos, los soldados intentaron dispararle. Ese fue el motivo definitivo. Así fueron aprehendidos los sacerdotes David Galván y el P. José Ma. Araiza. El P. Galván fue colocado en el muro oriente del Hospital Civil, muy cerca del templo, y ahí fue fusilado. Se había tramitado el indulto. La orden decía “Amigo Vera, le ruego respeto al Señor David Galván, mientras se hacen las averiguaciones” En la esquina el Lic. Negrete gritaba: “suspendan la ejecución, aquí traigo el indulto” El malvado militar contestó: “El que buscan ya no está aquí”, ciertamente había volado al cielo. En 1922 sus restos fueron colocados en el templo del Nuestra Señora del Rosario o del Padre Galván, donde se desarrolló la práctica devota de los cuatro lunes del Padre Galván. Fue canonizado el 21 de mayo del año 2000, con el Grupo de Los Mártires Mexicanos de la Cristera, que encabeza San Cristóbal Magallanes Jara. Entre las actividades previstas se incluye también la visita a su sepulcro, en el mes de enero, al cumplirse su primer centenario.


MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO CON OCASIÓN DE LA XXIII JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO 2015 Sapientia cordis.

 «Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies» (Jb 29,15) Queridos hermanos y hermanas: Con ocasión de la XXIII Jornada Mundial de Enfermo, instituida por san Juan Pablo II, me dirijo a vosotros que lleváis el peso de la enfermedad y de diferentes modos estáis unidos a la carne de Cristo sufriente; así como también a vosotros, profesionales y voluntarios en el ámbito sanitario. El tema de este año nos invita a meditar una expresión del Libro de Job: «Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies» (29,15). Quisiera hacerlo en la perspectiva de la sapientia cordis, la sabiduría del corazón. 1. Esta sabiduría no es un conocimiento teórico, abstracto, fruto de razonamientos. Antes bien, como la describe Santiago en su Carta, es «pura, además pacífica, complaciente, dócil, llena de compasión y buenos frutos, imparcial, sin hipocresía» (3,17). Por tanto, es una actitud infundida por el Espíritu Santo en la mente y en el corazón de quien sabe abrirse al sufrimiento de los hermanos y reconoce en ellos la imagen de Dios. De manera que, hagamos nuestra la invocación del Salmo: «¡A contar nuestros días enséñanos / para que entre la sabiduría en nuestro corazón!» (Sal 90,12). En esta sapientia cordis, que es don de Dios, podemos resumir los frutos de la Jornada Mundial del Enfermo. 2. Sabiduría del corazón es servir al hermano. En el discurso de Job que contiene las palabras «Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies», se pone en evidencia la dimensión de servicio a los necesitados de parte de este hombre justo, que goza de cierta autoridad y tiene un puesto de relieve entre los ancianos de la ciudad. Su talla moral se manifiesta en el servicio al pobre que pide ayuda, así como también en el ocuparse del huérfano y de la viuda (vv.12-13). Cuántos cristianos dan testimonio también hoy, no con las palabras, sino con su vida radicada en una fe genuina, y son «ojos del ciego» y «del cojo los pies». Personas que están junto a los enfermos que tienen necesidad de una asistencia continuada, de una ayuda para lavarse, para vestirse, para alimentarse. Este servicio, especialmente cuando se prolonga en el tiempo, se puede volver fatigoso y pesado. Es relativamente fácil servir por algunos días, pero es difícil cuidar de una persona durante meses o incluso durante años, incluso cuando ella ya no es capaz de agradecer. Y, sin embargo, ¡qué gran camino de santificación es éste! En esos momentos se puede contar de modo particular con la cercanía del Señor, y se es también un apoyo especial para la misión de la Iglesia. 3. Sabiduría del corazón es estar con el hermano. El tiempo que se pasa junto al enfermo es un tiempo santo. Es alabanza a Dios, que nos conforma a la imagen de su Hijo, el cual «no ha venido para ser servido, sino para servir y a dar su vida como rescate por muchos» (Mt 20,28). Jesús mismo ha dicho: «Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve» (Lc 22,27). Pidamos con fe viva al Espíritu Santo que nos otorgue la gracia de comprender el valor del acompañamiento, con frecuencia silencioso, que nos lleva a dedicar tiempo a estas hermanas y a estos hermanos que, gracias a nuestra cercanía y a nuestro afecto, se sienten más amados y consolados. En cambio, qué gran mentira se esconde tras ciertas expresiones que insisten mucho en la «calidad de vida», para inducir a creer que las vidas gravemente afligidas por enfermedades no serían dignas de ser vividas. 4. Sabiduría del corazón es salir de sí hacia el hermano. A veces nuestro mundo olvida el valor especial del tiempo empleado junto a la cama del enfermo, porque estamos apremiados por la prisa, por el frenesí del hacer, del producir, y nos olvidamos de la dimensión de la gratuidad, del ocuparse, del hacerse cargo del otro. En el fondo, detrás de esta actitud hay frecuencia una fe tibia, que ha olvidado aquella palabra del Señor, que dice: «A mí me lo hicisteis» (Mt 25,40). Por esto, quisiera recordar una vez más «la absoluta prioridad de la “salida de sí hacia el otro” como uno de los mandamientos principales que fundan toda norma moral y como el signo más claro para discernir acerca del camino de crecimiento espiritual como respuesta a la donación absolutamente gratuita de Dios» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 179). De la misma naturaleza misionera de la Iglesia brotan «la caridad efectiva con el prójimo, la compasión que comprende, asiste y promueve» (ibíd.). 5. Sabiduría del corazón es ser solidarios con el hermano sin juzgarlo. La caridad tiene necesidad de tiempo. Tiempo para curar a los enfermos y tiempo para visitarles. Tiempo para estar junto a ellos, como hicieron los amigos de Job: «Luego se sentaron en el suelo junto a él, durante siete días y siete noches. Y ninguno le dijo una palabra, porque veían que el dolor era muy grande» (Jb2,13). Pero los amigos de Job escondían dentro de sí un juicio negativo sobre él: pensaban que su desventura era el castigo de Dios por una culpa suya. La caridad verdadera, en cambio, es participación que no juzga, que no pretende convertir al otro; es libre de aquella falsa humildad que en el fondo busca la aprobación y se complace del bien hecho. La experiencia de Job encuentra su respuesta auténtica sólo en la Cruz de Jesús, acto supremo de solidaridad de Dios con nosotros, totalmente gratuito, totalmente misericordioso. Y esta respuesta de amor al drama del dolor humano, especialmente del dolor inocente, permanece para siempre impregnada en el cuerpo de Cristo resucitado, en sus llagas gloriosas, que son escándalo para la fe pero también son verificación de la fe (Cf. Homilía con ocasión de la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II, 27 de abril de 2014). También cuando la enfermedad, la soledad y la incapacidad predominan sobre nuestra vida de donación, la experiencia del dolor puede ser lugar privilegiado de la transmisión de la gracia y fuente para lograr y reforzar la sapientia cordis. Se comprende así cómo Job, al final de su experiencia, dirigiéndose a Dios puede afirmar: «Yo te conocía sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos» (42,5). De igual modo, las personas sumidas en el misterio del sufrimiento y del dolor, acogido en la fe, pueden volverse testigos vivientes de una fe que permite habitar el mismo sufrimiento, aunque con su inteligencia el hombre no sea capaz de comprenderlo hasta el fondo. 6. Confío esta Jornada Mundial del Enfermo a la protección materna de María, que ha acogido en su seno y ha generado la Sabiduría encarnada, Jesucristo, nuestro Señor. Oh María, Sede de la Sabiduría, intercede, como Madre nuestra por todos los enfermos y los que se ocupan de ellos. Haz que en el servicio al prójimo que sufre y a través de la misma experiencia del dolor, podamos acoger y hacer crecer en nosotros la verdadera sabiduría del corazón. Acompaño esta súplica por todos vosotros con la Bendición Apostólica. Vaticano, 30 de diciembre de 2014 Memorial de San Francisco Javier FRANCISCUS

¿Qué es la Cuaresma?

 La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo. La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de Dios. El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual. En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios. Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna. Cada día, durante toda la vida, hemos de arrojar de nuestros corazones el odio, el rencor, la envidia, los celos que se oponen a nuestro amor a Dios y a los hermanos. En Cuaresma, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección. 40 días La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto. En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades. La práctica de la Cuaresma data desde el siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia. Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe observarse un espíritu penitencial y de conversión. SIGNIFICADO SIMBÓLICO DE LA CENIZA La ceniza, del latín "cinis", es producto de la combustión de algo por el fuego. Muy fácilmente adquirió un sentido simbólico de muerte, caducidad, y en sentido trasladado, de humildad y penitencia. En Jonás 3,6 sirve, por ejemplo, para describir la conversión de los habitantes de Nínive. Muchas veces se une al "polvo" de la tierra: "en verdad soy polvo y ceniza", dice Abraham en Génesis 18,27. El Miércoles de Ceniza, el anterior al primer domingo de Cuaresma (muchos lo entenderán mejor diciendo que es le que sigue al carnaval), realizamos el gesto simbólico de la imposición de ceniza en la frente (fruto de la cremación de las palmas del año pasado). Se hace como respuesta a la Palabra de Dios que nos invita a la conversión, como inicio y puerta del ayuno cuaresmal y de la marcha de preparación a la Pascua. La Cuaresma empieza con ceniza y termina con el fuego, el agua y la luz de la Vigilia Pascual. Algo debe quemarse y destruirse en nosotros -el hombre viejo- para dar lugar a la novedad de la vida pascual de Cristo. 

miércoles, 11 de febrero de 2015

XXXII Peregrinación Juvenil al Cerro del Cubilete

 En esta edición 2015 de la marcha nacional juvenil al monumento de Cristo Rey en Silao, Guanajuato, los jóvenes mexicanos “hicieron lío”, así como los solicitó, el Papa en la JMJ hace dos años. Como cada año, la invitación fue hecha a nivel nacional para acudir a esta marcha juvenil, que sin duda alguna siempre se externa a la situación social que vivimos en nuestro país. Este año el lema distintivo de la marcha fue “Justicia y paz en México, compromiso y exigencia de la juventud”, pues más que un movimiento religioso, es un gesto de solidaridad de los jóvenes católicos mexicanos, hacia la situación de violencia e impunidad que vive México. Numerosos jóvenes (se esperaban alrededor de 35 mil), procedentes de entidades como: Aguascalientes, Estado de México, Jalisco, Nuevo León, Michoacán, Morelos, Querétaro, Tamaulipas, Veracruz y Zacatecas, entre otras, ascendieron en peregrinación desde la madrugada los 16 km con el fin de llegar a los pies de Cristo Rey, para pedirle algo o para darle gracias; cantos, bailes, sonrisas, alegría, ni siquiera el extremado frío pudo evitar que los jóvenes “hicieran lío”. La marcha al monumento de Cristo Rey, es una manifestación de fe, de amor a Cristo, pero también de amor al hermano, a la patria, es darnos cuenta que los jóvenes son el corazón de la sociedad y mientras los jóvenes se activen y actúen a favor del bien común y no de un bien personalizado, el corazón de México latirá con más fuerza, pues un país sin acción juvenil, tiene el corazón muerto. 

Por: Isabel Cortés