viernes, 25 de julio de 2014

GRACIAS POR EL DON DEL SACERDOCIO



En la Parroquia de San Francisco de Asís en Tepatitlán de Morelos, Jalisco., el viernes 18 de julio participamos en la celebración Eucarística de acción de gracias por el tiempo que Dios Nuestro Señor nos concedió el ministerio sacerdotal del señor cura José Guadalupe Muñoz Porras, a la vez que dimos la bienvenida al nuevo vicario el padre Jesús Padilla Íñiguez.
Entrando en procesión los sacerdotes: Rafael González Gómez y Jesús Padilla Iñiguez acompañados del señor cura José Guadalupe Muñoz Porras, este día celebramos juntos una Eucaristía muy especial, dimos gracias a Dios por haberlo tenido durante casi 8 años como párroco, que durante estos años nos ha acompañado en nuestro caminar cristiano y hemos compartido muchos momentos de nuestra vida cotidiana. Dios lo ha colmado de dones que ha derramado en nuestra comunidad y que deseamos que sigan multiplicándose por donde quiera que vaya.
Al mismo tiempo dimos la bienvenida al padre Jesús Padilla, que ha sido destinado a esta parroquia para ejercer su ministerio sacerdotal como vicario, le damos gracias al Padre Celestial, por haberle escogido para el sacerdocio y, por guiarle en su camino pastoral que inició en nuestra parroquia de San Francisco de Asís.
En el consejo parroquial se preparó para este evento; desde la liturgia hasta el momento de la cena convivencia en donde pudimos convivir con el que hasta hoy fue nuestro señor cura y también con el que será ahora el nuevo vicario.
De manteles largos y con una cena modesta como le gusta a él , convivimos los del Consejo Parroquial y algunos feligreses, compartimos el pan y la sal, así como uno que otro postrecillo.
Agradecemos al señor  cura José Guadalupe Muñoz Porras las funciones ministeriales que realizó en nuestra parroquia: la función de enseñar en nombre de Cristo, la función de santificar en nombre de Cristo. Ejerció en nuestra Parroquia de San Francisco la función de Cristo, Cabeza y Pastor. También le agradecemos su ejemplo y testimonio de su fidelidad a la vocación de discípulo misionero de Cristo y a las inspiraciones del Espíritu Santo, de él dependió que nuestra parroquia por su testimonio y servicio haya tenido vida y vida en abundancia.
Así como de su amor a la Santísima Virgen y de su sabiduría al darnos a conocer el origen de  algunas advocaciones de la Virgen María; motivándonos a que le amáramos cada vez más, la constante fidelidad a su gracia y vimos en usted un regalo inapreciable de Jesús a su Iglesia.
 Lupita Gómez

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